EL PAIS SIN PUNTA
Juanito trotamundos era un gran viajero. Una vez llegó a una ciudad donde las esquinas de las casas eran redondas y los tejados no acababan en punta, sino en una especie de joroba suave. En la calle había un rosal y Juanito cogió una rosa para ponérsela en el ojal de la chaqueta. Mientras la cogía se dio cuenta de que las espinas no pinchaban, no tenían punta y parecían de goma, y hacían cosquillas en las manos.
De pronto apareció un guardia municipal y le dijo sonriendo:
<<¿No sabía que está prohibido coger rosas?>>
-<<¡Lo siento, no había pensado en ello!>>
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Juanito observó que escribía la multa con un lápiz sin punta, y le dijo:
<<¿Me permite ver su espada?>>
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Y naturalmente, la espada tampoco tenía punta.
<<¿Pero qué país es éste?>> preguntó Juanito.
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Juanito se quedó de piedra. Y respondió:
<< ¡Por el amor de Dios, no quiero ir a la cárcel por maltrato a un oficial! Las dos bofetadas, en todo caso, debería recibirlas yo>>.
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<<¿Al guardia?>>
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<<¡Pero es injusto!¡Es terrible!>>
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Y, Juanito avergonzado se vio obligado a abandonar el País sin punta, pero aún hoy, sueña con poder volver.
<¿Pero>

Gastón dijo
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15 Noviembre 2006 | 01:59 PM