QUE HACER CUANDO SE MUERE EL CABALLO

Quizás el enemigo más implacable de los logros, del crecimiento personal y del éxito es la inflexibilidad.
Algunas personas parecen seguir tan enamoradas con el pasado que no pueden entenderse con el presente.
No hace mucho, un amigo me mandó «Las diez mejores estrategias para vérselas con un caballo muerto». Me pareció que la lista era para reírse:
1. Compre un látigo más fuerte.
2. Cambie al jinete.
3. Nombre un comité para que estudie el caballo.
4. Nombre un equipo para que reviva el caballo.
5. Envíe un memo diciendo que en realidad el caballo no está muerto.
6. Contrate a un consultor caro para que encuentre «el verdadero problema».
7. Ponga a varios caballos muertos juntos para aumentar la velocidad y la eficiencia.
8. Escriba varias veces la definición estándar de caballo vivo.
9. Declare al caballo como el mejor, más rápido y más conómico cuando está muerto.
10. Promueva al caballo muerto a una posición más elevada.
Le apuesto a que ha visto cada una de estas «soluciones» aplicadas en su lugar de trabajo. Pero realmente hay sola una manera efectiva de tratar con el problema. Cuando se le muera su caballo, por el amor de Dios, desmóntese.

Señora Nostalgia dijo
Querido Job: Este artículo está fantástico. Gracias por publicarlo. Ojalá que los inflexibles lo pusieran en práctica, pero por desgracia no hay "peor ciego que aquél que no quiere ver. Madeleine
13 Noviembre 2006 | 06:05 PM