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LA ESPERANZA
Cuando veas oscuro tu camino,
y no tengas apoyo en derredor,
cuando veas incierto tu destino,
espera en el Señor.
Cuando bramen los fieros aquilones,
y ruja sobre ti la tempestad,
y te cubran oscuros nubarrones,
espera en su bondad.
El conoce tus cuitas y tus pesares,
cumplirá sus promesas porque es fiel.
Ya vendrán horas de consuela llenas;
espera sólo en él.
El universo todo está en su mano;
nada resiste a su potente voz;
él en todo lugar es soberano;
espera sólo en Dios.
Si ya volviste al hogar paterno,
y te propones a tu Padre honrar,
en Dios, cual Padre bondadoso y tierno,
puedes siempre esperar.
Mas si vas por camino de pecado
y vives contra él en rebelión,
mientras vayas del bien extraviado,
no esperes bendición.
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