EXPLOSION DE IRA
Era imposible que una insensata estupidez produjera efectos tan desastrosos. La mañana transcurría pacífica y feliz. El sol brillaba en el cielo. Brisas frescas mecían los pastos. Las vacas rumiaban tranquilamente, y Rubyat Wolf, granjero en el norte del Líbano, miraba feliz su hacienda.
En eso, un sobrino suyo disparó al azar su escopeta, y le dio en un ojo a una de las vacas. El granjero, enfurecido, le propinó una paliza. Intervinieron entonces otros parientes, y se produjo un tremendo tiroteo. Cuando se disipó el humo había, además de varios heridos, trece personas muertas en el suelo, y la vaca, con un ojo menos, seguía rumiando en el campo.
¿Qué fue esto? Un estallido de ira. El motivo era serio, cierto. Un muchachón armado de una escopeta lastimó de gravedad una vaca campeona. Pero, ¿justifica un ojo vacuno perdido, que hubiera, en menos de cinco minutos, trece personas muertas? ¡De ninguna manera!
Hubo alguien que le puso nombre a la ira. La llamó «doncella con corazón de tigre». Si está dormida, es bella como la bella durmiente del bosque. Si está despierta, es violenta y feroz como un furioso huracán.
El sabio Salomón encara este tema con expresiones muy acertadas. He aquí sus palabras: «Pesada es la piedra, pesada es la arena, pero más pesada es la ira del necio» (Proverbios 27:3). La ira es aliento del infierno e impulso del maligno, y sopla vientos de fuego en corazones débiles.

LUCIANA dijo
TE FELICITO JOB POR TUS COMENTARIOS SIEMPRE TAN EDIFICADORES Y ACERTADOS . UN SALUDO CORDIAL .
PD: JAJAAJ SOY LA HIJA Q MAS PUEDO ESCRIBIR??? SALUDOS PAAAAA
2 Julio 2007 | 06:24 AM