NI POR LA MAÑANA NI POR LA TARDE
Se cuenta que sucedió en España en el siglo veinte, pero muchos opinan que pudo haber sucedido en cualquier otro país de los nuestros y, lamentablemente, que podría ocurrir hoy mismo.
Resulta que una tarde, y conste que no era día de fiesta, un ciudadano intentaba entrar en un edificio público cuando lo detuvo el portero.
—¿Adónde va, señor? — le preguntó.
—A las oficinas —respondió el ciudadano.
—No hay nadie —le informó el portero.
—¡Ah! ¿Por las tardes no trabajan?
Ante la innegable lógica de la pregunta de su conciudadano, el empleado de aquella dependencia del gobierno le explicó:
—No... Cuando no trabajan es por la mañana. Por la tarde es que no vienen.
Resulta que una tarde, y conste que no era día de fiesta, un ciudadano intentaba entrar en un edificio público cuando lo detuvo el portero.
—¿Adónde va, señor? — le preguntó.
—A las oficinas —respondió el ciudadano.
—No hay nadie —le informó el portero.
—¡Ah! ¿Por las tardes no trabajan?
Ante la innegable lógica de la pregunta de su conciudadano, el empleado de aquella dependencia del gobierno le explicó:
—No... Cuando no trabajan es por la mañana. Por la tarde es que no vienen.


