EL ARBOL VANIDOSO

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En un gran bosque vivían muchos animales y árboles, pero sobre todo vivían abetos. Se acercaban las navidades y los abetos hablaban de que, como todos los años, los hombres escogerían a uno de ellos para ponerlo en la plaza del pueblo. -¡No os hagáis ilusiones!-les decía a los otros abetos-Para poner en la plaza del pueblo sólo escogerán a uno, ¡y ese seré yo! Porque soy el más bonito y el más listo de todos. |
-¡Cómo has crecido Abetín!-le decían los abetos-¡Seguro que te escogen para ir a la plaza del pueblo! ¡Estás precioso!
Al oír esto el abeto presumido dijo en voz alta: -¡Bah ! ¿Quién va a escoger a ese pequeñajo?. ¡Me escogerán a mí!
Pero nadie le hizo caso.
Una tarde en la que el viento acariciaba las hojas de los abetos, llegaron varios hombres con muchos niños, decididos a escoger el mejor abeto para ponerlo en medio de la plaza del pueblo.
-¡Cojamos éste!-dijo un hombretón, señalando al abeto vanidoso.
Una niña lo miró y respondió:
-No me gusta, tiene cara de pasarse el día presumiendo y gruñendo. Prefiero este, añadió señalando a Abetín; es más pequeño pero igual de bonito y tiene cara muy alegre.
Así es que cogieron a Abetín y lo pusieron en la plaza bien adornado durante todas las navidades. Cuando éstas terminaron lo volvieron a llevar al bosque con los demás abetos y muy contento les contó lo que había hecho.
El abeto vanidoso muerto de envidia dijo: ¡Bueno, bueno! El próximo año me escogerán a mí. No siempre escogen al mejor, también hay que dejar a los demás. Pero se calló al oír decir a los hombres:
-Es el abeto más alegre que hemos tenido.¡Lo cogeremos todos los años!
El abeto vanidoso se puso rojo y, mientras los demás árboles se reían, se prometió no volver a ser tan presumido nunca más.
