MENTIRA
Con suaves golpes llamé a su puerta. Apareció pronto en el umbral. Un tibio beso fue su saludo, mientras penetraba al interior de su casa. Sus labios nuevamente se acercaron a los míos, mientras mis manos se aferraban a su cuello, apretándolo no se por cuanto tiempo. Hasta que cayó a mis pies. Sin vida. Yo le había mentido. No la había perdonado.
JOB-2008


padron-duenas dijo
Muy fuerte, pero en eso oscila este corto relato en su fortaleza y realidad.
Saludos
15 Septiembre 2008 | 01:27 AM