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La Coctelera

MOMENTOS DE REFLEXION

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22 Abril 2010

NO PUEDES EVITAR QUE TE SIRVAN OFENSAS, MAS NO TE LAS COMAS

Es inevitable el que alguien nos ofenda, no importa si somos las personas más dulces, simpáticas, amorosas o bondadosas, siempre aparecerá alguien por allí diciendo de nosotros o diciéndonos a nosotros palabras corrosivas que nos caerán como una cachetada.

¿Pero y qué le hice yo? ¿Y por qué esta persona me trata así? Son las preguntas que te haces para tratar de justificar las ofensas que otros te infligen. Pero sabes, no siempre hay un motivo para ello. A veces es simple envidia, a veces es que no le has simpatizado a alguien. Otras veces es porque la maldad buscaba una víctima y Dios permitió, con un propósito noble, que dicha víctima fueses tú.

Lo dicho, cualquiera puede servirte en cualquier instante un buen plato de ofensas. Pero, no estás obligado a comerte todo lo que se te pone por delante. ¿Y eso qué quiere decir? Que si no puedes evitar ser ofendido, sí puedes evitar el sentirte ofendido. La gente puede decir lo que se le antoje, pero esa es sólo una opinión, no es la opinión del mundo entero, ni la tuya, que es la más importante.

Si alguien te dice: “Eres un tonto, un inepto, un estúpido, un falso, una basura”. Muy bien, que lo diga, no hay problema, esa es su opinión, y aunque no la compartas debes respetarla. No por eso te vas a ir a los puñetazos. Ni tampoco vas a hacer el papel de Cenicienta y te echarás a llorar. Lo que debes hacer de inmediato es asumir ese mal momento con inteligencia, con madurez. No bajes la mirada, por el contrario, sin ser desafiante ni sentirte humillado, mira con serenidad a los ojos de tu ofensor y demuéstrale que ni te enojaste, ni te pusiste nervioso, ni se te aguaron los ojos.

Apresúrate luego a ponerle un freno a tu lengua, pues ella es muy rebelde, no se somete fácilmente a las órdenes del cerebro y va a querer pronunciar estupideces peores que las dichas por tu ofensor.

Esta actitud tuya va a sorprender al victimario, pues esperaba verte furioso, dolido o en estado de choque emocional. Aprovecha entonces el momento de desconcierto para explicarle con un mínimo de palabras que esa es su opinión, que la respetas pero que no la compartes. Y es así como has decidido no comerte la basura que te han servido.

Cuando ya estés a solas  podrás desahogarte de manera inteligente, sin romper nada, sin dar gritos ni puños en la pared. Mas bien tomarás las ofensas y las analizarás fríamente, como si se las hubieran dicho a otra persona. Trata de comprender al ofensor y mirar si tal vez diste algún motivo para que te agrediera verbalmente.

servido por job354 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Martha Humphrey

Martha Humphrey dijo

Sabias palabras,gracias por compartirlas.Ha sido muy grato haber leido estas lineas.

Saludos cordiales a traves de la distancia.

Sinceramente...
Martha Humphrey

22 Abril 2010 | 04:42 AM

metanoia

metanoia dijo

Así es, aunque no siempre sea fácil hacerlo. Pero un cierto rodaje en esa dirección nos hace ver que tampoco es tan difícil. Gracias por compartir estos pensamientos.
Un saludo

24 Abril 2010 | 12:07 PM

Maga

Maga dijo

Como no escribes referencia doy por hecho que son tus palabras, Samper... unas palabras que tendrìa que grabarme a fuego porque las necesito. Gracias por la lectura del dìa y un beso, mi sabio consentido.

28 Abril 2010 | 06:02 PM

Maga

Maga dijo

Job , acabo de darme cuenta que confundì tu blog con el de Metanoia, mil disculpas pero en este caso los amigos de mis amigos son mis amigos, una buena reflexiòn que me es ùtil y saludos desde la costa Mexicana.

: )

28 Abril 2010 | 06:06 PM

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