RELATO SIN LA LETRA A
Con ilusión espero que llegue el invierno. Esos inviernos llenos
de luz de nieve, donde el pino verde, siempre escribe viejos cuentos,
que luego los extiende por doquier, como un reguero de fuego, luciendo
colores que llueven sin permiso del cielo.
Soy en este momento, sólo un búho. Tengo dos ojos quietos y
redondos como dos ruedos. El pelo sin color. Y todo porque tú me
prometiste un otoño, entre brillos ocres y sonidos nuevos, servidos con
tu cuerpo erguido, como los pinos, como los pinos que siempre son los
mejores testigos de los besos. Y todo porque me prometiste con tus ojos
de murmullo triste, cientos de versos seductores. Y todo con tus gritos,
que estremeciendo tu vientre, me hiciste sentir un universo de feliz
juventud.
Me estoy volviendo en un ser exótico. Estoy detenido de nuevo,
te siento solo en los versos. Es mi destino. Mundo de sierpes y leones,
entre edificios esqueléticos y ríos perdidos de gente. Mis secretos
mueren todos entre juegos de mi vivir.
No entiendo los nombres de los que viven siempre en el Edén.-
Me vuelve tímido el recuerdo de tus pechos, tu ombligo y tu
pubis negro. Y estoy queriendo en este momento de triste sentimiento,
pedirte que te juntes conmigo con un beso eterno. Intento subir el peso
de estos recuerdos por un monte donde el sol quemó flores en el
comienzo del cielo.
¡Cómo conozco todos estos hierros de sufrimiento! Todo es un
seguir silencioso, como el viento sigue triste un horizonte de pistilos
rojos.
José ÁLVAREZ ARNAL
